domingo, 16 de julio de 2017

Castlevania III: Dracula’s Curse, La secuela se transforma en una precuela


Castlevania II: Simon’s Quest fue algo controversial debido a los elementos RPG que no gustaron a muchos gamers sin contar con alguas fallas que de verdad le restaron algo de brillo al título. En esta tercera entrega, Konami botó la casa por la ventana llevando a una entrega a un nuevo nivel sin caer en lo repetitivo, trasladándonos a una nueva historia con un nuevo Belmont en una nueva misión de tratar de derrotar al príncipe de la oscuridad, pero esta vez no está solo.


La trama toma lugar 215 años antes de los hechos de la primera entrega de Castlevania, en donde el Conde Drácula comienza a causar destrozos por toda Europa con un ejército de familiares y monstruos y es cuando la iglesia de Valaquia llama al expatriado y excomulgado Trevor Belmont para que se haga cargo del príncipe de la oscuridad. Así que látigo en mano Trevor se dispone a hacerle frente a las huestes infernales de Drácula acompañado por Sypha Benaldes que es una sacedortisa con conocimientos de magia, Grant DaNasty que es un pirata capaz de trepar paredes y de Adrian Tepes que se une a esta cruzada en contra de su padre por motivos personales.


En lo que respecta a la jugabilidad, Castlevania III: Dracula’s Curse abandona los elementos RPG del título anterior volviendo al género de plataformas al 100% de la primera entrega. De los tres compañeros posibles de Trevor, solo podremos elegir a uno de ellos para que nos acompañe en la aventura por lo que el final del juego depende el compañero que hayamos elegido. Cada uno de estos compañeros tiene sus propias fortalezas y debilidades (Grant puede escalar paredes a costa que tener un limitado rango de ataque, Sypha puede lanzar hechizos pero su defensa es muy baja y Adrian, bueno Adrian puede convertirse en murciélago y lanzar bolas de fuego). Trevor cuenta con el legendario Vampire Killer y gran cantidad de armas secundarias. Respecto a los controles, son bastante fluidos, pero con la desventaja de que no se puede cambiar de dirección mientras saltamos y esto es algo que nos puede hacer perder vidas en algunas situaciones.


Respecto a los gráficos, Castlevania III: Dracula’s Curse explotó al máximo la capacidad técnica de la NES/Famicon, el nivel de detalle de los escenarios es muy alto ( Incluso los ladrillos de las paredes están detallados), los sprites de los enemigos, jefes y personajes son coloridos y bastante detallados, aunque Trevor se ve como Simon en el primer Castlevania (Solo es un sprite simple con variaciones de ocre y marrón). Respecto al audio, los efectos especiales son soberbios, son nítidos y no desentonan para nada con la música, inclusive los jefes gritan y cuando Trevor blande el Vampire Killer suena mas o menos como un látigo real. Mientras que la banda sonora es impecable, con unas pistas muy bien elaboradas con una ecualización brillante acorde al tono épico de Castlevania III: Dracula’s Cure, nuevamente explota al máximo la capacidad técnica de estas consolas.


Si buscas uno de los máximos exponentes de la NES/Famicon, un buen título con elevada dificultad y con bastante carisma, Castlevania III: Dracula’s Curse es para ti. Básicamente demostró que estas consolas todavía tenían mucho que dar, ya que está meticulosamente detallado en todos los aspectos y dicho sea de paso, el factor de rejugabilidad es altísimo debido a los personajes secundarios y la posibilidad de elegir diferentes caminos para llegar hasta Drácula. Cabe mencionar que la serie de anime de Castlevania es una adaptación de este videojuego.


Ficha Técnica:
Plataforma: Nintendo Entertainment System y Nintendo Family Computer.
Fecha de Lanzamiento: 22 de Diciembre de 1989 (Famicon), 1 de Septiembre de 1990 (NES).
Género: Plataformas, Acción.
Desarrollador: Konami.

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